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FORMACIÓN EN MONTAÑA

 

 

Comienza 2021. Los inicios de año (incluso con una pandemia encima), son momentos de pensar en proyectos, de dar rienda suelta a nuestra imaginación, a nuestras experiencias pasadas y a nuestras ilusiones para planear esas actividades que queremos hacer este año. Esa travesía con esquís, esa vía de escalada que el año pasado no pudimos hacer o la ruta de BTT de varios días para la que voy a prepararme este año.

Planificar proyectos conlleva hacernos preguntas. ¿Con quién voy a ir? ¿Estamos físicamente preparados para esa actividad? ¿Tenemos el equipo a punto? ¿Hemos estudiado la ruta?…

Todas esas preguntas, y otras muchas más, nos las hacemos porque queremos disfrutar de la actividad plenamente, y para disfrutar de verdad en montaña, debemos actuar de la manera más segura posible.

La práctica segura de las actividades de montaña, a nivel individual, supone una serie de factores a tener en cuenta. En su libro «Prevención de Riesgos para Colectivos en Montaña» (Ed. Cordillera Cantábrica), Manolo Taibo nos propone los siguientes:

  • Motivación.
  • Capacidad física acorde a la actividad a realizar.
  • Experiencia y conocimientos en actividades similares.
  • Material técnico apropiado.
  • Equipamiento necesario.
  • Provisiones, reservas energéticas; Equipo de supervivencia y seguridad.

 

 

Bueno, estamos a principios de año. La motivación la tenemos. La capacidad física, hay que conseguirla con un entrenamiento adecuado. Los reyes nos han traído esas piezas del equipamiento y material técnico que nos faltaban. Y las provisiones y demás equipo de emergencia, también las tenemos (bueno, permitidme que dude de si tenemos claro lo del equipo de supervivencia y seguridad). Pero ¿y la experiencia y conocimientos para realizar la actividad? ¿Los tenemos?

Y llegamos al meollo del asunto. La formación. Vivimos en un mundo que se mueve muy deprisa y nos hemos acostumbrado a vivir igual de deprisa. Queremos las cosas ya. Lo antes posible. Y en la montaña también. Mucha gente que llega nueva a la montaña, compra el material y físicamente está mejor o peor. La motivación, por las nubes. Y se lanzan a la aventura. ¿Formación? Bueno, muchos tienen suficiente con algún vídeo de Youtube. Quizá algún manual (en PDF pirateado, que los libros son caros). Otros, con mejor criterio, a mi entender, se apuntan a un club para iniciarse en la actividad que sea de la mano de compañeros con más experiencia que con paciencia y de manera altruista transmiten sus conocimientos a los recién llegados. Algunos otros, se apuntan a un curso de iniciación (la opción más correcta para empezar). Y otros, incluso contratan un guía profesional para sus actividades.

Empecemos con el primer caso. Los autodidactas. Son capaces de discutir horas sobre la idoneidad de un nudo para barrancos, que jamás han usado, pero que han visto hacer a uno en un vídeo de Youtube. Y es que, a Youtube, cualquiera puede subir un vídeo. ¿Tenemos el criterio suficiente como para valorar el nivel de ese vídeo? Pues en muchos casos no. Formarse con vídeos, blogs, manuales, revistas, etc, está muy bien como complemento, pero no sustituye jamás a una formación de calidad.

 

En el caso de los compañeros experimentados, la cosa mejora bastante, aunque tampoco es una formación que sustituya un curso dado por un (buen) profesional. Nuestros compañeros hablan desde la experiencia y pueden tener un bagaje increíble del que podemos sacar muchas enseñanzas. Pero puede que estén desfasados en algunos aspectos (la técnica avanza). Puede que no tengan habilidad para transmitir esos conocimientos, que no tengan capacidades pedagógicas. O puede que lleven realizando desde hace años una técnica errónea, pero hayan tenido suerte. Sin «feedback» negativo no nos damos cuenta de nuestro error. Por lo tanto, considero que esa formación tampoco sustituye a la que nos da un (y vuelvo a añadir entre paréntesis «buen») profesional. Pero sí será el complemento perfecto a esa formación.

En tercer lugar tenemos los cursos. Creo que es la mejor manera para iniciarse y perfeccionarse en la práctica de cualquier actividad de montaña. Por supuesto, siempre hablamos de un buen curso dado por un buen profesional. Incluso puede que no sea profesional el que lo imparte (voluntarios de club, por ejemplo), pero debe haberse preparado como si lo fuera. Estamos ante una formación que debe haber sido diseñada para alcanzar unos objetivos formativos en un periodo de tiempo, por lo que optimizamos así el fin de semana, o el día que dedicamos a ello, mucho más que si intentamos formarnos por otras vías. El nivel del curso será el adecuado para el público diana para el que esté diseñado, por lo que a la hora de la inscripción, ya sabemos si vamos a ir «sobrados» o no. El profesor/instructor/monitor habrá tenido en cuenta la prevención de riesgos a la hora de planificar ese curso, con lo que nos podemos despreocupar (parcialmente) en ese aspecto para dedicarnos a aprender. Incluso, tendremos la ventaja de, si no estamos satisfechos o tenemos alguna queja, poder reclamar al finalizar, cosa que queda bastante fea si se la hacemos a un colega que intenta enseñarnos.

¿Cual es el problema de este tipo de formación? Que cuesta dinero. Y podemos pensar que ese dinero nos hace falta para comprar el material, por ejemplo. Nos gastamos 400€ en una chaqueta de goretex, pero nos parece caro un curso de 100€. Total, en Youtube me van a decir lo mismo, pero gratis.

Otro problema puede ser que nos gastemos el dinero en un curso, y no esté a la altura de nuestras expectativas, o, directamente, sea un timo.

El último método de formación del que hablaba es el de hacer actividad guiado por un profesional. La labor del guía de montaña no es sólo llevarnos a lo alto de la montaña. También pueden tener una labor pedagógica muy importante. En España no hay tanta tradición (nos cuesta soltar la «guita»), pero en otros países, desde siempre, muchos montañeros se hacen acompañar por un guía durante muchos años, con el que van aprendiendo y mejorando sus conocimientos. Es una fuente de formación que no debemos desdeñar. Por supuesto, igual que en el caso de los cursos, debemos exigir profesionalidad a nuestros guías.

Vamos terminando. Los clubes de montaña, el nuestro entre ellos, tienen como fin, según sus estatutos la promoción y desarrollo de las actividades deportivas de montaña. Y formar, en la etapa inicial, a sus asociados (yo añadiría, y en el resto de su vida deportiva). Y por lo tanto, es interés del club, facilitar la formación de sus socios en las disciplinas deportivas que practicamos. Para ello, por un lado, os animamos a aprovechar una de las ventajas que tiene estar federado. Tenemos una amplia oferta de cursos a nuestra disposición, tanto presenciales como «online» en la web de FDMESCYL y de la Escuela de Alta Montaña de la FEDME.  

Os iremos informando regularmente de toda la oferta formativa que consideremos que sea de vuestro interés. También intentaremos beneficiarnos de las ventajas de solicitar como club esta formación, y organizar cursos solo para socios.

Por otro lado, ya sabéis que en este club, tradicionalmente, los que más experiencia tienen han «arropado» a la gente que llega nueva, intentando enseñar y ayudar en esos primeros pasos en las diferentes actividades de montaña. Os animamos a participar, seas veterano o novato, en nuestras salidas de difusión, en las que muchos de nosotros tuvimos nuestro primer contacto con actividades que ahora nos apasionan.

Y por supuesto, no dejéis de investigar por vuestra cuenta en Youtube, blogs, manuales y revistas. Es una manera estupenda de complementar nuestra formación y mantenernos al día de las novedades.

Un saludo y nos vemos en las montañas.

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